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Por Martín Borja, publicado en Primera Página, 10/96 · Ya en 1969, Argentina era una profunda olla que hervía de reclamos e injusticias. Por un lado, las medidas del gobierno militar de Onganía desde su llegada habían sido funestas, no sólo para los trabajadores sino para toda la sociedad: disolución de los partidos políticos, intervención a los sindicatos y universidades, legislación contra el derecho de huelga y la libertad de expresión, cercenamiento de derechos laborales (como la anulación del sábado inglés y del salario mínimo, vital y móvil), y la represión de cualquier actividad cívica amparados por la ley de defensa civil y la ley anticomunista (nº 17.401). · Por otro lado, el paulatino surgimiento y desarrollo del peronismo revolucionario hacía intuir una respuesta por la senda de la violencia. Los paros nacionales se reiteraban periódicamente, las movilizaciones y huelgas de los diferentes gremios inundaban las calles, y los enfrentamientos con la policía del onganiato dejaban dolorosas secuelas: la muerte de varios obreros y la prisión para políticos, sindicalistas y estudiantes. · Córdoba era uno de los centros de la rebelión popular. Las jornadas del 29 y 30 de mayo de 1969 fueron la reacción genuina del pueblo cordobés ante tamaña violación. Cincuenta mil personas (entre trabajadores de SMATA y Luz y Fuerza, universitarios del barrio Clínicas y diferentes agrupaciones de la ciudad) tomaron el centro, fueron reprimidos pero contestaron enérgicamente. Barricadas armadas con piedras, palos y fierros hicieron retroceder a los efectivos policiales. Luego, la Gendarmería logró dispersar a la multitud hacia los alrededores. Decenas de muertos, cientos de heridos y alrededor de dos mil detenidos. Para Agustín Tosco, uno de los principales cabecillas de la rebelión junto con el peronista Elpidio Torres, el Cordobazo fue "el comienzo del fin de la dictadura". Para los historiadores, fue la acción civil más violenta desde 1919, año de la Semana Trágica. Luego del Cordobazo, otros levantamientos populares tomarían similares formas y nombres en diferentes lugares (el Rosariazo, el Viborazo, el Mendozazo), pero ninguno fue de tal envergadura. |
Producción Periodística: Martín Borja ¦ Diseño: Hernán Manuel García Blesa