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Por Martín Borja, publicado en Primera Página, 6/98 Más que la victoria deportiva, la preocupación fundamental de la Junta Militar a la hora de organizar el Campeonato Mundial de Fútbol fue la imagen que daría Argentina ante los ojos curiosos de millones de espectadores en el mundo. Esa especie de 'operación maquillaje' iba a contar con un buen y viejo aliado: el periodismo cómplice, siempre firme junto al poder de turno.
· Las noticias sobre desapariciones y centros clandestinos de detención conmovían a los europeos y movilizaban a las organizaciones de derechos humanos . Para el gobierno de la dictadura, entonces, el Mundial '78 debía convertirse en la más firme demostración de que todo aquello era "una campaña del marxismo internacional basada en falsedades" y que los argentinos eramos "derechos y humanos". · Quizás, una de las tristes postales más recordadas de aquel feliz momento sea la del gordo José María Muñoz alentando a sus oyentes para que fueran a "gritarle a esas señoras (las Madres de Plaza de Mayo) que los argentinos somos derechos y humanos" y que no ibamos "a permitir esa campaña de difamación contra el país". Pero la perla casi olvidada en esta sorprendente historia , es ni más ni menos que la Editorial Atlántida. La empresa a cargo de la familia Vigil que publicaba revistas de gran popularidad como Gente, El Grafico, Para ti y Somos fue junto a ATC y a la dupla Neustadt-Grondona, el sostén mediático de la política criminal de los militares. Por ser el referente del periodismo deportivo por excelencia EL GRAFICO fue el que más luchó para que "la fiesta de todos" no fuera arruinada por unos pocos loquitos. "Para los de afuera, para todo ese periodismo insidioso y malintencionado que durante meses montó una campaña de mentiras acerca de la Argentina, este certamen le está revelando al mundo la realidad de nuestro país" -decía en un editorial durante el desarrollo del Campeonato , y agregaba que "Un país como el nuestro, tan golpeado, tan caído después de las duras experiencias pasadas, se está demostrando a si mismo sus enormes posibilidades de realización . Y esto no tiene nada que ver con los resultados futbolísticos. Argentina ya ganó su Mundial" - enfatizaba el semanario deportivo. Una vez después del triunfo argentino, Jorge Rafael Videla es reporteado por la plana mayor de EL GRAFICO (incluidos su director Constancio C. Vigil y su jefe de redacción Ernesto Cherquis Bialo). Allí, con la excusa de hablar de fútbol, el general dictador no deja de mencionar "la intencionada deformación de una campaña internacional de falsedades" y confiesa su regocijo por haber dado al mundo "una auténtica y pujante imagen" del país a través de los medios de difusión masiva. La obsecuencia de Vigil y sus muchachos llega al límite de lo increíble cuando en un editorial define a Videla como "un hombre de sensibilidad" y como "alguien que sabe sobre lo que está hablando y todo cuanto sabe lo dice en forma sincera y generosa". De paso, los prestigiosos reporteadores confiesan lo "placentera" que fue la entrevista y que "frente a él nos sentimos bien". · Ya habían pasado 15 meses de la muerte de Rodolfo Walsh, un año de la desaparición del director y propietario de El Cronista Comercial, Rafael Cacho Perrota, y durante el mismo mes del Mundial secuestraban al nuevo director de ese matutino, Julián Delgado. En abril del 77, Jacobo Timmerman habia sido torturado y expulsado del país. Según el informe de la Conadep, en los primeros dos años de dictadura desaparecieron alrededor de 75 periodistas, y una gran cantidad logró exiliarse luego de ser amenazados y perseguidos. Obviamente, la tenaz censura y el control de los medios de comunicación provocó que la mayoría callara y las denuncias fueran silenciadas. Pero EL GRAFICO no estaba para esas preocupaciones sino para exaltar la alegría del deporte y compartir la euforia inmortalizando aquella imagen de Videla, Massera y Agosti gritando un gol desde la platea ,fotografía que luego recorrió todo el planeta. El epígrafe decía "Como tres argentinos más..." . Somos, otra de las publicaciones de Atlántida, fue menos sutil y prefirió ponerla en tapa bajo el titulo "Ün país que cambió" . Carlos Varela, hombre de la radio y la TV acusado de buen diálogo con Videla y Agosti, confesó en 1995 que en aquella época "amoldaba mi mensaje a lo que sabía y a lo que se podía decir ...", y aclaró: 'Aparecían todos los días quince muertos envueltos en lonas y yo era periodista y no puedo decir hoy que no sabía lo que pasaba . O sabías o no eras periodista...". Gracias, Varela. · Las habladurías del mundo sobre nuestro país era algo que también preocupaba a la revista Siete Días, publicación de Editorial Abril que sobrevivió hasta hace algunos años . "Ha llegado el momento en el que cada uno de los argentinos debemos levantar la voz en defensa de nuestro país para que en el mundo nos oigan claramente", decían en un exabrupto de patrotismo, allá por abril de 1978. Un mes después, la revista publicaba "Ël libro negro de la subversión", que resultó tan negro como las listas que elaboraban los interventores militares. En él se detallaba una supuesta Red Antiargentina de supuestos subversivos en el que Siete Dias incluía a Amnesty Internacional, a Felipe Gonzalez, a Francois Mitterand, a Julio Cortazar, al Tata Cedrón, a Norman Brisky y hasta a Charles Aznavour., entre muchos otros. Por su parte, la periodista Renee Sallas, -antes y ahora en la revista Gente-, tristemente célebre por sus reportajes a los jerarcas del Proceso, increpaba en una nota de julio de ese año a cuatro directores de periodicos franceses por haber publicado "fotos de soldados en las canchas". · Mientras la deuda externa crecía en forma sorprendente, el Ente Autárquico Mundial '78 (EAM) , cuyo responsable público era el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, dilapidaba millones y millones de dólares con total libertad gracias al estatuto de ese organismo que le permitía malgastar el dinero en fastuosas obras y proyectos sobrevaluados, como en el caso de ATC (Argentina Televisora Color). Finalmente, en promedio se gastó el triple que en los mundiales anteriores. Sin embargo, la revista Gente, dirigida durante toda la dictadura con gran visión comercial por Samuel Gelblung, -más conocido como Chiche- opinaba con una capacidad de análisis bastante peculiar que "a pesar de los 700 millones de dólares que costó ,por primera vez los argentinos sabemos lo que cuestan las cosas , y pagaremos esa deuda aunque no resulte fácil. A pesar de todo y contra todo...los argentinos hicimos el Mundial". Gente -junto con Somos- realizó una de las propagandas más notables a la política del terrorismo de estado. · Así como la derrota en la Guerra de Malvinas apuró el ocaso de la dictadura, se podría decir que el Mundial 78 constituyó para aquel gobierno de facto una victoria política que aseguró la continuación de un plan represivo sistemático. Es decir, un triunfo que permitió hacerle 'pito catalán' a los que, desde Europa, denunciaban las desapariciones y asesinatos. El ensayista Juan José Sebreli, autor del reciente y polémico 'La era del Fútbol', asegura que el Mundial 78 "pasó a la historia, junto con las Olimpiadas de Hitler y el Mundial de Mussolini, como una de las mayores manipulaciones políticas que se hayan hecho en la historia". En las calles, a pesar del frío, el calor de la euforia despalibaba a un pueblo reprimido durante muchos años que sentía que tenía una buena razón para festejar, lejos de la diferencias ideológicas. Las muchedumbres inundaron las calles céntricas en manifestaciones que no se habían vuelto a ver desde el regreso de Perón. El tema de los desaparecidos, que a esa altura se había difundido de boca en boca, también desapareció por un buen tiempo para el hombre de la calle. Es que los argentinos estábamos acostumbrados a la censura, a la represión, a los asesinatos políticos, a las faltas de garantías y libertades individuales y al estado de sitio. La preocupación pasaba por el fútbol. La prensa colaboracionista de la dictadura trabajó denodadamente para que el olvido fuera aún más profundo y el festejo más obnubilado. |
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